Descripción
El mosto que se obtiene de esta finca tiene unas características perfectas para criar Manzanilla, de ahí gran parte de su peculiar salinidad. Los vinos entran en nuestras soleras que datan de 1792 y están tres años en la Bodega de San Fermín en el barrio bajo de Sanlúcar donde la exposición al Atlántico es directa. Después pasarán a nuestra bodega principal San Luís (bodega catedral) por otros dos -tres años más, donde terminarán de afinarse y pulirse en nuestras botas centenarias de roble americano que nunca se han movido de su sitio original.
Durante todo este tiempo (5-6 anos) los vinos han pasado por el sistema de Criaderas y Soleras, siempre bajo el cuidado continuo del velo de flor, un milagro enológico que lo cuida de la oxidación.
El hecho de que San Luís sea la bodega catedralicia mas cercana al Atlántico hace que la flor sea de un espesor mayor que en cualquier otra bodega de la zona, y es por eso que nuestra manzanilla se caracteriza por ser una de las más finas y elegantes de los finos y manzanillas.